Autor - Entrevistador - Conferenciante

El envejecimiento puede ser completamente vencido

Entrevista de Francesc Prims a Aubrey de Grey, gerontólogo

«Envejecemos porque el proceso que nos mantiene vivos tiene efectos colaterales. Como resultado de los procesos normales de la vida ocurren tres cosas: acumulamos moléculas no digeribles de varios tipos; mutamos nuestro ADN; y las células que no pueden ser reemplazadas mueren. Con el tiempo, estos distintos tipos de daño se acumulan tanto que agobian a nuestro metabolismo». Así lo resume Aubrey de Grey, gerontólogo biomédico inglés que trabaja en la identificación y el desarrollo de enfoques tecnológicos para invertir el sentido de varios aspectos del envejecimiento; también trabaja en enfoques más proactivos y urgentes para aumentar la esperanza de vida saludable humana. De Grey argumenta que el conocimiento fundamental necesario para desarrollar una medicina efectiva contra el envejecimiento ya existe, en gran medida, y que la ciencia está por delante de la financiación: «Sabemos desde hace décadas, desde mucho antes de que yo empezara en este campo, que la mejor manera de combatir las principales enfermedades del mundo industrializado es combatir el envejecimiento, pero los políticos no escuchan, porque en realidad no se lo creen. Prefieren seguir la opinión pública, la cual en realidad no entiende el valor de la medicina preventiva en general. Y este tipo de trabajo es precisamente esto: medicina preventiva contra enfermedades relacionadas con el envejecimiento». Conservémonos sanos, porque en el plazo de unos años la «cura» al envejecimiento podría haber sido hallada.

Francesc Prims: ¿Qué valoración moral hace Ud. de algo que tenemos tan asumido culturalmente, que es el proceso de envejecimiento y muerte?

Aubrey de Grey: Lo veo como nuestra obligación moral de intentar hacer lo máximo posible para desarrollar una medicina contra el envejecimiento, simplemente porque el envejecimiento causa una ingente cantidad de sufrimiento. No nos hemos ocupado antes del envejecimiento porque no teníamos elección. Ahora estamos cerca de ejercer una seria influencia sobre el envejecimiento, de modo que debemos intentarlo.

F. P.: ¿Choca con la religión la búsqueda científica de la inmortalidad física?

A. de G.: No; no hay ningún conflicto en absoluto. Solo hay un conflicto imaginario, causado por el uso incorrecto de la palabra «inmortalidad». El envejecimiento no es más que una de las causas de la muerte. Si conservamos a las personas en el mismo estado de salud que tenían cuando eran adultos jóvenes, no morirán por el envejecimiento, pero sí que morirán por otras causas. Conservar a la gente sana no quita a Dios su habilidad de controlar el momento de su muerte. Todo el trabajo antienvejecimiento es por un tema de salud, y la religión está claramente a favor de la salud.

F. P.: Ud. no es el único que piensa que se puede evitar la vejez; de hecho existe bastante ciencia enfocada en este sentido…

A. de G.: En realidad, soy en gran medida el único científico que está diciendo que el envejecimiento puede ser completamente vencido. Varios otros científicos están diciendo que el envejecimiento puede ser ralentizado, pero eso es todo. El principal enfoque para retrasar el envejecimiento consiste en restringir la ingesta de comida sin restringir la toma de nutrientes, o incluso engañar el cuerpo con el pensamiento de que el alimento está siendo limitado. En el laboratorio, los animales que están sujetos a limitaciones en cuanto a la alimentación viven más

F. P.: ¿Qué piensa Ud. del enfoque que acaba de mencionar?

A. de G.: No creo que la restricción de los alimentos vaya a ser muy beneficiosa para los humanos, ni siquiera para retrasar el envejecimiento; no digamos ya para erradicarlo completamente.

F. P.: Así pues, ¿cuál es su visión particular?

A. de G.: Creo que necesitamos hacer algo completamente diferente: reparar el daño molecular y celular que se acumula durante la vida. Se trata de medicina regeneradora contra el envejecimiento.

F. P.: ¿Cuáles son las enfermedades directamente vinculadas al envejecimiento?

A. de G.: Trastornos cardiovasculares, el cáncer, el Alzheimer, el Parkinson, la diabetes tipo 2, la artritis, la degeneración macular… La lista es casi interminable.

F. P.: ¿Conseguir resolver estas enfermedades significaría haber triunfado contra el envejecimiento, o no estaría todo resuelto?

A. de G.: Quedaría algo pendiente: hay aspectos relacionados con el envejecimiento que no llamamos «enfermedades». Pero las enfermedades y los otros problemas están estrechamente entrelazados, de modo que si podemos reparar los relativamente pocos tipos de daño que causan las enfermedades también prevendremos las otras cosas.

F. P.: Hace unos pocos años Ud. señaló que si teníamos paciencia y aguantábamos vivos 25 años más, después ya estaría vigente la cura para el envejecimiento. ¿Continúa sosteniendo esta afirmación?

A. de G.: En realidad dije que teníamos alrededor del 50% de posibilidades de vencer el envejecimiento en el plazo de 25 años siempre y cuando el trabajo previo con animales estuviese apropiadamente fundamentado. Pero no ha sido todavía fundamentado suficientemente bien, de modo que hemos perdido algún tiempo. Pero aún creo que nos estamos moviendo, aproximadamente, dentro de este plazo.

F. P.: ¿Qué éxitos se han logrado en los experimentos antivejez y cuáles son los principales desafíos pendientes?

A. de G.: Se están dando continuamente pasos importantes hacia delante. Hemos mejorado mucho a la hora de crear y manipular células madre, así como a la hora de crear órganos completamente nuevos fuera del cuerpo. También hemos hecho grandes progresos en áreas menos carismáticas pero igualmente importantes, tales como la eliminación de «desperdicios moleculares» que las células no saben cómo destruir. Pero en todas estas áreas quedan todavía muchos desafíos por afrontar en relación con el desarrollo detallado de las terapias.

F. P.: ¿Existe alguna aplicación a día de hoy, de la cual la gente pueda o pudiera beneficiarse

A. de G.: Estamos cerca; algunas de estas cosas están en fase de ensayo clínico. Lo último es la eliminación de un tipo de residuo molecular llamado amiloide del cerebro de quienes padecen Alzheimer. Aún no sabemos cuán beneficioso será, pero muchos expertos creen que podría serlo mucho.

F. P.: ¿A qué edad como esperanza de vida piensa Ud. que vamos a llegar cuando se haya hallado la «cura al envejecimiento»?

A. de G.: Es imposible predecirlo, porque la esperanza de vida vendrá determinada por el riesgo de muerte por causas ajenas al envejecimiento, y estos riesgos cambiarán con el desarrollo de otras tecnologías que ahora no podemos anticipar.

F. P.: ¿Qué tipo de cura podemos prever; cómo se aplicará?

A. de G.: Creo que al principio será algo muy complicado y laborioso, con muchas inyecciones de células madre y virus sometidos a manipulación genética, y cosas así. Con el tiempo se hará más sencillo.

F. P.: ¿Podría consistir, finalmente, en tomar unas pastillas?

A. de G.: Sí; creo que sí.

F. P.: ¿La cura servirá para dejar de envejecer, o incluso para rejuvenecer?

A. de G.: Definitivamente, para rejuvenecer. Estas terapias de «mantenimiento preventivo» consisten en erradicar los daños preexistentes, no solo en prevenir su creación.

F. P.: ¿Será una cura solo al alcance de los ricos, de las clases medias o universal?

A. de G.: Universal, sin duda. Porque es mucho más costoso tener a gente que enferma y muere que mantenerla sana. Sería económicamente suicida para cualquier país no invertir en la salud de su población.

 

Entrevista publicada en el núm. 87 de la revista Athanor.

 

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