Autor - Entrevistador - Conferenciante

8 causas de la baja autoestima

Edmund J. Bourne, traducido por Francesc Prims

Hay ocho circunstancias de la infancia que pueden conducir a crecer con sentimientos de inseguridad o insuficiencia:

1. Unos padres demasiado críticos.

Los padres que se mostraban constantemente críticos o que establecían normas de comportamiento tan estrictas que eran imposibles de cumplir pueden haber dejado en su hijo una impronta de culpabilidad. Una vez adulta, la persona seguirá tendiendo a la perfección para superar un sentimiento de inferioridad. También podrá tener una fuerte tendencia a la autocrítica.

2. Una pérdida significativa en la infancia.

Si la persona se vio separada de uno de sus progenitores como consecuencia de su muerte o del divorcio, pudo haberse sentido abandonada. Esta persona puede tratar de superar sus viejos sentimientos de abandono por medio de depender demasiado de una persona en particular o de alguna adicción.

3. Abusos por parte de los padres.

El abuso físico y sexual son formas extremas de privación. Pueden dejar a la persona con una compleja mezcla de sentimientos, incluidos los de insuficiencia, inseguridad, falta de confianza, culpa y/o rabia. Los supervivientes de infancias
abusivas a menudo tienen dificultades con las relaciones íntimas en su vida adulta.

4. Unos padres alcohólicos o que abusaban de las drogas.

Ser un bebedor compulsivo o abusar de las drogas da lugar a un ambiente familiar caótico, poco fiable, en el que es difícil
que el niño desarrolle un sentimiento básico de seguridad o confianza.

5. Unos padres negligentes.

Los niños dejados a su suerte a menudo crecen sintiéndose inseguros, desvalorizados y solos. De adultos, pueden tener tendencia a no tener en cuenta o descuidar sus propias necesidades.

6. El rechazo de los padres.

Aunque no lleven a cabo abusos físicos, sexuales o verbales, algunos padres transmiten a sus hijos la sensación de que no son deseados. Los adultos con estos pasados ​​deben aprender a amarse y cuidar de sí mismos con el fin de superar lo que sus padres no les dieron.

7. La sobreprotección parental.

El niño que está sobreprotegido puede ser que nunca aprenda a correr el riesgo de la independencia ni a confiar en el mundo que hay más allá de la familia inmediata. Por medio de aprender a reconocer y atender sus propias necesidades, las personas sobreprotegidas pueden adquirir la confianza necesaria para hacer su propia vida y descubrir que el mundo no es un lugar tan peligroso.

8. La indulgencia exagerada por parte de los padres.

Los hijos «mimados» de padres superindulgentes no se han expuesto suficientemente a la gratificación diferida o a unos
límites adecuados. Al llegar a la edad adulta, estas personas tienden a estar aburridas, carecen de persistencia o tienen dificultades para iniciar y sostener un esfuerzo individual. Tienden a esperar que el mundo venga a ellas en lugar de asumir la responsabilidad de la creación de sus propias vidas.

 

Fuente: Dr. Edmund J. Bourne. Ansiedad y fobias. Libro de trabajo (Ed. Sirio). Traductor: Francesc Prims Terradas.

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